Supay...
Un día normal,
viviendo la vida en ritmo de rutina,
vino a mí el demonio
y con encanto de terciopelo
al oído me susurró:
"debes escapar de este sistema
de trabajos sin horario,
cansancios sin glorias,
días y noches sin emoción.
Y yo que soy sabio
te digo sin temor
que vinos helados y cascadas de besos
son la receta
para el mal que te aqueja"
Perpejla quedé ante la osadía
del vil seductor
y pensativa... lo admito yo.
Me habló de momentos y oportunidades,
de violentos encuentros
que engendran nuevas realidades,
de odios y eternidades
y por un momento quede sin vos.
Y en mi cerebro resonando
las palabras endulzadas
del enemigo quedaron...
fracciones de segundos o años, no sé yo.
Ante la sonrisa expectante
del galán errante sólo dije:
"tal vez mañana, pero hoy no."
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