Quiebre
Caminé.
Dos pasos y sentí el sonido seco
del corazón partiéndose de nuevo.
Los pedazos y las astillas
cayeron a mis pies, ¡muertos!.
De nuevo quedó el vacío en el pecho.
Un orificio oscuro y sin latido,
un dolor profundo, ahogado y quedo.
No me detuve a recoger los pedazos.
Aguanté el dolor que me partía el pecho.
Caminé, de nuevo
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