El Ausente
Me faltaste...
Pasó por la vereda
el que rimaba versos y
tejía mi sonrisa
con palabras en metáfora.
Pero yo te esperaba a tí,
el que endulzara el café
en esas noches de
trabajo e insomnio.
Tocó mi puerta el demonio
con el pecado disfrazado
de propuestas angelicales
en miel e hinojo.
Más yo te añoraba a tí,
el que cultivara mi enojo,
en retos sutiles para no dejar
de ser yo a pesar de todo.
No faltó el gallardo
que juró por lo alto
portar en sus manos
la pasión del éxtasis infinito.
Y yo sólo quise
al que peinara mi cabello
mientras susurrara en mi oído:
"estoy aquí, hoy, mañana, siempre..."
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