domingo, 16 de octubre de 2016

INVIERNO EN LA PAZ

El sol triste, ese que alumbra pero no calienta,
se alza en el cielo azul, sin nubes,
de la ciudad que toca el cielo.

Geografía imposible
de casas construidas arañando los cerros.
Caos de gente, bullicio y autos,
rumor de huelga, marcha y petardo.

La Paz, es invierno y te extraño.

Añoro ver el blanco manto
de tu guardián milenario.
Illimani cautivador,
¿cuál de las leyendas que te explican
será la que en verdad te dio vida?

El sol triste, ese que alumbra pero no calienta,
baña las calles que caminé por años.
Amigos las recorren, acompañados de rostros extraños.

La Paz, es invierno y te extraño.

Te veo de lejos y ¡has cambiado tanto!.
Tal vez porque yo también he cambiado.
Dejé en ti mis amores, mi pasado,
los sueños que no fueron,
los amigos que siento como hermanos.

El sol triste de tus inviernos me ha llegado,
ese que alumbra pero no calienta.
Hoy, La Paz querida, inicia el invierno y yo te extraño.

sábado, 21 de mayo de 2016

Los sueños del Lobo

Y hubo una vez
un Lobo atrevido,
que con galante zalamerío
vino a susurrarme al oído:
"Anoche he soñado contigo".

Con la sonrisa de la intriga,
sobre el sueño del Lobo, mi amigo,
sin preámbulos pregunté:
"¿Y de qué iba tu sueño, Lobo mío?"

"Fue un sueño hermoso" - me dijo -
"tú y yo corríamos juntos.
Entre saltos, risas,
ocasionales abrazos,
surcábamos el prado
para alcanzar la luna."

Sonreí divertida por toda la picardía.
El Lobo quería ir a la luna en mi compañía.

"¿Y llegamos a ella?" - pregunté.
"Llegamos - afirmó - y ya en la luna
dijiste que iba a ser mía.
Te entregaste sin reparos
al calor de mi abrazo.
Nos amamos hasta quedar exahustos.
Y sobre el lomo de la luna,
de dicha aullé."

Los ojos del Lobo brillaban,
mientras esto decía.
Quedé hipnotizada por la intensidad
de su fiera mirada.
Un instante luego, atiné a decir:
"¡Qué sueños los tuyos!, amigo Lobo,
mira que has provocado mi sonrojo."

Y sin saber qué más decir,
con una sonrisa cándida
y el corazón en avalancha,
dí media vuelta y me fuí.




Tatuada en tu piel

La próxima vez que te vea,
me haré tinta y me derramaré en tu piel.

Ingresaré por tus poros,
recorreré tus caminos internos,
esbozaré dibujos eternos,
en cada rincón de tu pecho.

La próxima vez que te vea,
me derramaré hecha tinta en tu piel.

Me mezclaré con tu sangre,
para teñirte de mí por completo.
No quedará en tí un sendero
que no vaya a recorrer.

La próxima vez que te vea,
teñiré entero de mis colores tu ser.

Esparciré en cada una de tus células
mi alma hecha pigmento.
Que quede impregnado tu cuerpo
del color y perfume de mi ser.

La próxima vez que te vea, la próxima...
si es que existe una próxima vez.
 

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