sábado, 30 de abril de 2016

Tentación

Y dejé que la manzana me tiente.
¡Se veía tan roja!. 
Su perfume me envolvió.
Caminé segura a su encuentro,
sin rubor en el rostro la tomé.
Como todo fruto prohibido
supo a delicia, a miel.
En su veneno suave me perdí…

Guerrera

Bajé las manos del cielo
e hice mía su inmensidad.

Mi rostro se baño de sol
y atrapé en mí, su fuego.

Mis cabellos se llenaron de lluvia
para regar los anhelos de mi alma.


Mis pies se hundieron en el barro
y la tierra me hizo su hija.


Vestida de aire, de fuego, de lluvia y de tierra
me hice guerrera en libertad.

Expiación

Quiero caminar descalza,
que mis pies se hieran con las piedras del camino.
Tal vez así lave mis culpas,
aunque nunca alcance el Paraíso...

Dije "Adiós"

Me vencieron las ganas
y sucumbí a sus manos ásperas;
su mirada clara.

Bebí suspiros,
me bañe en besos.
Por instantes robados
sonreí.

Pero cuando el corazón agitado
se puso quieto,
mi imagen se reflejó
en un espejo de cuerpo entero.

¡No me gustó lo que ví!

En medio de nada,
mis manos hacían añicos
la obra de quien no conocí.

El vacío se instaló
en el centro de mi pecho.
Había llegado el fin.

Abracé mi cuerpo.
Pedí perdón en silencio.
Dije "Adiós".
Me fuí.
Me vencieron las ganas
y sucumbí a sus manos ásperas;
su mirada clara.

Bebí suspiros,
me bañe en besos.
Por instantes robados
sonreí.

Pero cuando el corazón agitado
se puso quieto,
mi imagen se reflejó
en un espejo de cuerpo entero.

¡No me gustó lo que ví!

En medio de nada,
mis manos hacían añicos
la obra de quien no conocí.

El vacío se instaló
en el centro de mi pecho.
Había llegado el fin.

Abracé mi cuerpo.
Pedí perdón en silencio.
Dije "Adiós".
Me fuí.
Me vencieron las ganas
y sucumbí a sus manos ásperas;
su mirada clara.

Bebí suspiros,
me bañe en besos.
Por instantes robados
sonreí.

Pero cuando el corazón agitado
se puso quieto,
mi imagen se reflejó
en un espejo de cuerpo entero.

¡No me gustó lo que ví!

En medio de nada,
mis manos hacían añicos
la obra de quien no conocí.

El vacío se instaló
en el centro de mi pecho.
Había llegado el fin.

Abracé mi cuerpo.
Pedí perdón en silencio.
Dije "Adiós".
Me fuí.

La Muerte

Anoche tuve una charla,
¡con la Muerte!.
Sentada en la vieja poltrona
de la sala,
deshojaba un raído Otelo
entre las manos.
El sueño comenzó a pesarme
en los párpados
y entre cabeceos intermitentes,
por un momento, creí dormir.
¡He venido por tí!
Me despertó la voz helada
de la visita inesperada,
que sin aviso previo,
ni golpe de puerta,
ante mí se presentaba.
Perpleja ante tal desfachatez,
levanté la vista
para ver a la que me interpelaba.
Frente a mí,
vestida con la negra túnica
y la huesuda mano
en la guadaña,
de pié, altiva, fría, lejana,
estaba la vieja cara de calaca.
¡He venido por tí!
Repitió la voz helada.
El frío me recorrió entera.
Frente a mí estaba la muerte,
¡y venía por mí!.
Salí de mi estupor
y aclarando un poco la garganta,
osé decir:
"Así que mi hora ha llegado,
porque ante mí te encuentras
de pie, altiva, fría,
¡y parecías tan lejana!.
No quiero parecer contrariada,
pero como no te esperaba,
mira mis manos, dije
y dejando caer el libro
las manos extendí,
no tienen para tí nada.
Ni pecados que me condenen.
Ni obras que me rediman.
¿Dónde vas a llevarme,
si no hay pruebas que me absuelvan
o me acusen?
Ni en el cielo ni en el infierno
esperan por mí."
Un instante eterno duró el silencio
roto con su macabra carcajada.
¡La Muerte se burlaba de mí!
"Una eternidad ha pasado
desde que un mortal humano
ha tratado de zafarse de mí.
Más en gracia me has caído
con tu intento pueril.
Vive pues, hasta que vuelva por tí"
Su voz helada inundó la sala
y cómo llegó se fue.
Sentada en la vieja poltrona
recogí el Otelo raído,
desconcertada, aturdida,
me levanté sin saber dónde ir.
Otro día vendrá por mí la Muerte
y esa vez no sabré qué decir.

Raúl

¿Recuerdas ese tiempo 
en que bastaba
que estés tú y que este yo
para que el mundo
estuviera completo?

Allá cuando mis sueños
se dormían en tu pecho
y los tuyos me tomaban de la mano
obligándome a volar
¿Recuerdas ese tiempo
en el que "te amo"
era nuestro himno
y las penas se endulzaban
con cucharillas de helado?
Otra vida.
Otro tiempo.
Otro mundo.
Más anoche te vi en sueños
y me acordé de tí...

La Sangre en Letras

En frente al vacío
quiero escribir.
Que la nada se llene de letras,
que de letras se llene mi vida.

Tengo todo, aunque a veces es nada,
para contar y decir.
Que el blanco se cubra de palabras,
¡qué las palabras griten mi verdad!
Que yo sin las letras soy nada,
que el vacío me cubre cuando no hay palabras,
que si no escribo es porque dejé de vivir

Erick

Amigo, mi buen amigo,
me has dicho que sea feliz, muy feliz.
Que viva, que me arriesgue... que no me arrepienta.
Hoy te digo que soy feliz.
Que amo el viento y los cielos en tormenta.
Que me regocijo en la belleza de un paisaje
(no importa si es de un horizonte infinito de naturaleza
o son las luces de una ciudad en bullicio).
Que me gusta el aroma de los barrios a la hora del almuerzo
(cuando se terminan de cocer el arroz y el asado).
Que me apasiona la vida porque la quiero vivir intensamente.
Que estoy enamorada de mis hijos, de mi entorno, de mi vida...
Amigo, mi buen amigo,
me has dicho que sea feliz, muy feliz,
y soy feliz...

Año Nuevo 2016

Por cuestión de principios y finales,
para la media noche de hoy,
el repique de doce campanadas
millones esperarán con emoción.
Buenos deseos impregnarán los aires:
Paz, salud, éxito, amor...
Más en muchos rincones de la tierra,
abrazados a sus propios cuerpos,
muchos suspirarán esperando que pase
el frío, el hambre, la soledad y el horror.
Que la alegría no sea un velo que empañe
la visión de un mundo imperfecto
donde los pendientes por hacer no se acaban
hasta que el egoísmo humano no haya muerto.
Por un 2016 con mejores personas,
que trabajen por cambiar sus defectos,
y que no se malentienda, no se quieren seres perfectos,
solo hombres y mujeres que busquen cada día,
de a poquito, ser un poco mejor

miércoles, 27 de abril de 2016

Reinventándome...

Irreverente,
en un acto de egoísmo puro
(o tal vez de amor propio),
decidi que dejaría de lado
los estancos preceptos
de este mundo,
para vivir a mi modo
que no es otro que el que dice
con voz firme el corazón: "es el mejor modo".


Dejaré en paz las margaritas,
los gatos negros, los espejos rotos,
haré cábalas nuevas con la razón
de mi despojo: lo que fue no es,
lo de ahora tal vez sea,
pero sólo tal vez...


Limparé mi rostro del maquillaje de todos
y lo pintaré de nuevo de colores indómitos:
de verde por mi esperanza,
que de azul vaya mi paz
y no como sobra en mis ojos.


Me amaré, casi tanto como debe amarme Dios;
no dejaré que este mundo de hombres
sea dueño de mi carne, mis sueños, mi nombre.
Irreverente me amaré para ser libre.


Tal cómo corte mi cabello,
cortaré las amarras del miedo.
Decidida remontaré vuelo.
Irreverente, dueña de mí,
¡triunfaré!

lunes, 25 de abril de 2016

Supay

Supay...


Un día normal,
viviendo la vida en ritmo de rutina,
vino a mí el demonio
y con encanto de terciopelo
al oído me susurró:
"debes escapar de este sistema
de trabajos sin horario,
cansancios sin glorias,
días y noches sin emoción.


Y yo que soy sabio
te digo sin temor
que vinos helados y cascadas de besos
son la receta
para el mal que te aqueja"

Perpejla quedé ante la osadía
del vil seductor
y pensativa... lo admito yo.


Me habló de momentos y oportunidades,
de violentos encuentros
que engendran nuevas realidades,
de odios y eternidades
y por un momento quede sin vos.


Y en mi cerebro resonando
las palabras endulzadas
del enemigo quedaron...
fracciones de segundos o años, no sé yo.


Ante la sonrisa expectante
del galán errante sólo dije:
"tal vez mañana, pero hoy no."

Redención

Redención


Deambulaba perdida en mis emociones encontradas.
con el hambre de respuestas arañandome las entrañas,
abrazando mi cuerpo desnudo de certezas,
pero con el rostro limpio de bochornos.


Esa falta de rubor me consternaba.

Traje a la memoria las viejas lecciones de la vida,
la mía propia y las de los demás,
esas que te repiten inscasablemente:
"no sigas, no es el camino, esta mal".


Segura de su certeza y su verdad las preferí ignorar.

Caí una y otra vez, no por tropiezo,
ahora duele decir que fue por voluntad,
una, dos, tantas pero tantas veces
que ese salto al vacío me llegó a gustar.


Lo admito, fuí un solo de debilidad.

Más cuándo ya parecía que era rutina,
su Palabra me llegó: "No te condeno.
Vete en paz y no peques más",
y supe lo que sintió Lázaro
cuando lo llamó desde su tumba.


Renací, me sentí vibrar.
Las lágrimas acudieron a mis ojos,
llore sinceramente con pesar.
Ahora puedo dejar todo de lado.
Ahora puedo recomenzar.

Rendición

Rendición


Pensé claudicar.
 Cortar de mis venas
los hilos de plata
de tu amor que no ama.


Tome el puñal.
Extendí el brazo.
Me contuvo el suspiro
de tus besos
en mi cuello.


Me envolviste suave
con el abrazo del deseo.
Sentí el calor
con el que quema el hielo.


Mi voluntad se quebró,
como rompe el sonido
el cristal del silencio.

El puñal cayó al suelo.

Temblé entera.
Me abracé a tu cuerpo.
Vacié la rabia sobre tu boca
en miles de besos.


Entrelazados,
como dos serpientes en duelo,
la noche se hizo día
y se ocultó el sol de nuevo.


Claudicó mi voluntad.
Quede a ti atada por cadenas de hierro.

Mi corazón convertido
en un pedazo de hielo.

El Ausente

El Ausente


Me faltaste...

Pasó por la vereda
el que rimaba versos y
tejía mi sonrisa
con palabras en metáfora.


Pero yo te esperaba a tí,
el que endulzara el café
en esas noches de
trabajo e insomnio.


Tocó mi puerta el demonio
con el pecado disfrazado
de propuestas angelicales
en miel e hinojo.


Más yo te añoraba a tí,
el que cultivara mi enojo,
en retos sutiles para no dejar
de ser yo a pesar de todo.


No faltó el gallardo
que juró por lo alto
portar en sus manos
la pasión del éxtasis infinito.


Y yo sólo quise
al que peinara mi cabello
mientras susurrara en mi oído:
"estoy aquí, hoy, mañana, siempre..."

La desconocida

La desconocida


Cansancio...
ese que habita en los árboles
cuándo mudan de hojas,
justo antes del invierno.


Fatiga...
la que siente el caminante
sin rumbo al hacer alto
a mitad de camino.


Incógnita...
esa que me invade,
me reta, me confronta:
¿qué haces?, ¿por qué?
Esa no eres vos...

Quiebre

Quiebre


Caminé.

Dos pasos y sentí el sonido seco
del corazón partiéndose de nuevo.

Los pedazos y las astillas
cayeron a mis pies, ¡muertos!.


De nuevo quedó el vacío en el pecho.

Un orificio oscuro y sin latido,
un dolor profundo, ahogado y quedo.

No me detuve a recoger los pedazos.

Aguanté el dolor que me partía el pecho.

Caminé, de nuevo

Fugitiva

Fugitiva


Corrí con el viento para hacerme arena y huir.
Escapar de tu abrazo de cobra: frío, lleno de veneno
pero hinóptico y tentador.

Recorrí el vacío y busque la inmesidad del cielo
para perder la visión de tus recuerdos,
esos que llenan mis noches de malos sueños.


Me enterré en las profundidades de la tierra,
para evitar la luz de tus ojos
que brillan y acaban con mi voluntad.

Huí, escapé, me fui de todo lugar.
Tu silueta se perfiló en el horizonte
y sucumbí en tu presencia de eternidad

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