sábado, 21 de mayo de 2016

Los sueños del Lobo

Y hubo una vez
un Lobo atrevido,
que con galante zalamerío
vino a susurrarme al oído:
"Anoche he soñado contigo".

Con la sonrisa de la intriga,
sobre el sueño del Lobo, mi amigo,
sin preámbulos pregunté:
"¿Y de qué iba tu sueño, Lobo mío?"

"Fue un sueño hermoso" - me dijo -
"tú y yo corríamos juntos.
Entre saltos, risas,
ocasionales abrazos,
surcábamos el prado
para alcanzar la luna."

Sonreí divertida por toda la picardía.
El Lobo quería ir a la luna en mi compañía.

"¿Y llegamos a ella?" - pregunté.
"Llegamos - afirmó - y ya en la luna
dijiste que iba a ser mía.
Te entregaste sin reparos
al calor de mi abrazo.
Nos amamos hasta quedar exahustos.
Y sobre el lomo de la luna,
de dicha aullé."

Los ojos del Lobo brillaban,
mientras esto decía.
Quedé hipnotizada por la intensidad
de su fiera mirada.
Un instante luego, atiné a decir:
"¡Qué sueños los tuyos!, amigo Lobo,
mira que has provocado mi sonrojo."

Y sin saber qué más decir,
con una sonrisa cándida
y el corazón en avalancha,
dí media vuelta y me fuí.




Tatuada en tu piel

La próxima vez que te vea,
me haré tinta y me derramaré en tu piel.

Ingresaré por tus poros,
recorreré tus caminos internos,
esbozaré dibujos eternos,
en cada rincón de tu pecho.

La próxima vez que te vea,
me derramaré hecha tinta en tu piel.

Me mezclaré con tu sangre,
para teñirte de mí por completo.
No quedará en tí un sendero
que no vaya a recorrer.

La próxima vez que te vea,
teñiré entero de mis colores tu ser.

Esparciré en cada una de tus células
mi alma hecha pigmento.
Que quede impregnado tu cuerpo
del color y perfume de mi ser.

La próxima vez que te vea, la próxima...
si es que existe una próxima vez.
 

miércoles, 18 de mayo de 2016

A tu ausencia

Amaneció
y el peso de tu ausencia
me dobló el alma.

El día seguirá su curso.
Avanzará el sol
sin la sombra de tu presencia
y en el silencio de tus palabras,
el eco de tu recuerdo,
dolerá otra vez.

sábado, 14 de mayo de 2016

Anhelo

Ahora que vivo de cansancios,
anhelo refrescarme en gotas de rocío.

Ahora que mis sueños son insomnios,
buscan los rayos de sol entre las hojas los ojos míos.

Ahora que mis días son rutinas de escritorio,
¡Vamos a casa!, dice mi alma bajito…

Los muertos

Y pensar que las distancias
sólo acercan recuerdos
y cercan los sentimientos
en parcelas de impotencia.
Cuando las ausencias
son presencias de añoranzas
y las añoranzas, lágrimas,
vertidas por la pena
de un hoy que no es ayer.
Y pensar que ayer todo
era color de vida
y hoy la vista sólo
distingue colores de duelo.
Porque se han ido los que quisimos
y en el vacío de su ausencia
seguimos sintiendo su presencia.
Y pensar que todo el cariño no basta
para traerlos de nuevo...

Errante

En las sombras callo
y vuelo,
dibujando paisajes
de mundos alternos.
Caigo.
Remonto.
Vago sin rumbo
entre sombríos
sueños
que no fueron.
A lo lejos,
inalcanzable,
el sol

Principio

En el albor destello del sol
inicia su vida el día.
La voz del pecho grita:
¡Voy a vivir!

viernes, 13 de mayo de 2016

Final

Que no vivan mis suspiros en tus labios,
ni guarde recuerdo de mis palabras tu piel.

Que mi recuerdo se extinga en tu mente,
porque lo que fue, ya no es.

En mí, el tiempo borrará los momentos
en los que nos fundimos en un sólo ser.

Sí, el tiempo, lo hará el tiempo.
El tiempo eliminará el tatuaje que eres en mi piel.

Que tu nombre y el mío se hagan anónimos.
Que de se convierta en hiel tu miel.

Que duela y sangre hasta cansarse,
hasta alcanzar la indiferencia que nos mate.


La ciudad

Calles.

Aromas de asfalto y ladrillo.
Gente que viene y que va,
rápida, lenta, silenciosa,
otras veces gritando sus motivos.

En el cruce del semáforo,
el interminable cambio de luces,
acompañado fielmente
por los bocinazos sin sentido.

Y va de ida el grito del ventero.
Viene de vuelta el pito del gendarme.
Vuela potente el llanto del niño.
La risa del joven, aumenta del sol el brillo.

Casas, parques, edificios.

Muros que esconden risas
y ventanas que muestran llantos.
¡Tantas historias en cada metro!
¡Tantos recuerdos sin memoria!

Entre los recovecos anidan suspiros.
En cada grieta, amores y desamores,
como finas telas de araña,
tejen historias para el olvido.

Y en los árboles van tatuados,
corazones borrosos que dicen: Tú y yo,
enmarcados en promesas de eternamente
que finalmente terminaron en adiós.

Mercados

Puestos de venta alineados
en hileras multicolores,
mezcla infinita de aromas y colores,
de sueños, esperanzas y decepciones.

Corren por sus pasillos angostos,
los andares de la oferta y la demanda,
a la velocidad que van los rumores
que cambian de versión de cuadra en cuadra.

-¡Comprame casera!- grita la ventera.
-¡Estas pesando tomates como oro!-
reclama la señora y entre el comino y el hinojo,
un pequeño ratón hace su agosto.

domingo, 8 de mayo de 2016

Pecado

Y así, de noche,
en un acto clandestino,
tus dedos dibujaron mi contorno
y con tus labios
apretados a los míos,
mi voz sin convicción
balbuceó un "Adiós"...

A mis hijos

Bajo los soles de sus miradas
la vida se me hace cálida.
Son esas pequeñas manos
las que me sostendrán
cuando caiga.
Y esas sonrisas,
de pícaros inocentes,
las que coronorán
mis canas,
allá cuando mis arrugas
sólo vean recuerdos
y mis brazos tengan
apenas fuerzas para
sostener palabras.
Amados retoños de mi carne y alma
su mamá los ama.

Tú como la lluvia

Cayó la gota sobre el césped dormido,
acarició el verdor con caricia de amante:
suave, escurridiza, esporádica.
El cielo se iluminó cuál mañana.
Se rompió el silencio
en un ronco crujido de trueno
y la gota sola se hizo millones
besando el césped desde cielo gris.
Esa noche desee que te hicieras lluvia
y en millones de gotas vinieras a mí

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